by Grace Youn-Furr
Read Psalm 6

Everyday, we hear stories about people who are sad, uncertain and hopeless. A friend may feel grief because of the loss of a spouse due to an extended illness. Someone’s child may feel panic because of a failure at school. A co-worker may feel hopeless because they lost their job.

Everyday, we also hear stories about the human spirit prevailing. The friend who lost her spouse may be grief stricken, but she is strong and understands her spouse no longer suffers. The once panicked child now feels a sense of accomplishment because he worked harder and received an A in school. The once hopeless co-worker now feels happier at a new and satisfying job.

Every person has their own unique story, but as God’s children we all have something in common. We have the ability to pray and to have our prayers answered. I would like to believe that this fact alone would give some hope to the hopeless, certainty to the uncertain, and happiness to the sad. I believe that God is with each of us, and God answers our prayers everyday. Do you believe God is with you and hears your prayers?  

Tend your sick ones, O Lord Christ. Rest your weary ones. Bless your dying ones. Soothe your suffering ones. Pity your afflicted ones. Shield your joyous ones. And for all your love’s sake. Amen. —St. Augustine of Hippo


Todos los días, escuchamos historias sobre personas que están tristes, en insertidumbre y sin esperanza. Una amiga mia esta en duelo debido a la pérdida de si cónyuge quien fallececio debido a una enfermedad prolongada. El niño de alguien puede sentir pánico debido a un fracaso en la escuela. Un compañero de trabajo puede sentirse desesperado porque perdió su trabajo.

Todos los días, también escuchamos historias sobre el espíritu humano que prevalece. Mi amiga que perdió a su cónyuge puede sentir dolor, pero ella es fuerte y entiende que su esposo ya no sufre. El niño, una vez estuvo en pánico, ahora siente una sensación de logro porque trabajó más fuerte y recibió un A en la escuela. El compañero de trabajo una vez desesperado ahora se siente más feliz en un trabajo nuevo y satisfactorio.

Cada persona tiene su propia historia la cual es única, pero como hijos/as de Dios todos/as tenemos algo en común. Tenemos la capacidad de orar y de tener nuestras oraciones contestadas. Me gustaría creer que este solo hecho daría alguna esperanza al desesperado, la certeza a lo incierto, y la felicidad a los tristes. Creo que Dios está con cada uno de nosotros/as, y Dios responde a nuestras oraciones todos los días. ¿Cree usted que Dios está con usted y escucha sus oraciones?

Cuida a tus enfermos, oh Señor Cristo. Da descanso a los cansados. Bendice a tus moribundos. Calma a los que sufren. Ten piedad del afligido. Protege a los gozosos. Por bien de todos los que amos te lo pedimos. Amén. —St. Agustín de Hipona


Today at St. Paul's

Tuesday, April 11
12:15 pm: Holy Week Communion Service

Comment