by Barry Wilbratte
Read Psalm 22

My God, my God, why have you forsaken me?

These words, spoken by our Savior, are familiar to every Christian but so difficult to accept. However, recognizing them as words taken from the Old Testament, specifically Psalm 22, opens possible interpretations that make the utterance palatable. One is that Christ is telling his disciples to read Psalm 22 to gain understanding and hope in the wake of his crucifixion. Another is that, in despair, he recalls its words as a source of consolation to himself.

The Psalm follows a great arc, opening with cries of agony and shame, and beseeching God for deliverance. After acknowledging salvation God has granted in the past, it proceeds to express hope and faith in God’s mercy. The ending is joyful, praising God and celebrating his promise of deliverance to current and all future generations. 

This Psalm, prophetic of Christ’s great sacrifice, merits reflection in times of difficulty. When in turmoil, I am reminded that there is hope not only for myself but for the future. As a father and grandparent, I take great solace from this message of everlasting love and hope, especially in light of the unsettling times in which we live.

Goodness is stronger than evil, love is stronger than hate, light is stronger than darkness, life is stronger than death, victory is ours through One who loves us. Amen. —Desmond Tutu


Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Estas palabras, dichas por nuestro Salvador, son familiares para cada cristiano pero tan difícil de aceptar. Sin embargo, reconocerlos como palabras tomadas del Antiguo Testamento, específicamente el Salmos 22, abre nuevas posibles interpretaciones que hacen que el enunciado sea apetecible. Una es que Cristo está diciendo a sus discípulos que lean el Salmos 22 para ganar entendimiento y esperanza a raíz de su crucifixión. Otro es que, desesperado, recuerda sus palabras como una fuente de consuelo para sí mismo.

El Salmos sigue un gran arco, abriéndose con gritos de agonía y vergüenza, y suplicando a Dios por la liberación. Después de reconocer la salvación que Dios ha concedido en el pasado, procede a expresar esperanza y fe en la misericordia de Dios. El final es alegre, alabando a Dios y celebrando su promesa de liberación a las generaciones actuales y futuras.

Este Salmos, profético del gran sacrificio de Cristo, merece reflexión en tiempos de dificultad. Cuando estoy en confusión, me recuerda que hay esperanza no sólo para mí sino para el futuro. Como padre y abuelo, tomo gran consuelo de este mensaje de eterno amor y esperanza, especialmente a la luz de los tiempos que vivimos.

La bondad es más fuerte que la maldad, el amor es más fuerte que el odio, la luz es más fuerte que la oscuridad, la vida es más fuerte que la muerte, la victoria es nuestra por medio de aquel que nos ama. Amén. —Desmond Tutu


Today at St. Paul's

Friday, April 14 (Good Friday)
11 am: Children’s Tenebrae
Noon: Worship service
7 pm: Bilingual (Spanish/English) 

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