Read Psalm 37

by Mary Tindall

It’s hard to remember these things when the wicked are prospering. When adversity is hitting us from all sides and when it seems like the wrongdoers around us are taking shortcuts in life and reaping the rewards while we patiently do good and see far lesser results, we readily take charge to fight for ourselves—instead of focusing on the power that is in God’s hands and God’s countless promises to protect us. It is tempting to then join the wrongdoers; it seems like the easy solution. But when the bad guys win, God has not abandoned us. God rescues and saves us because we take refuge in God. God rescues the righteous because they take refuge in God, because they ask for help, because they let go and give it all to God. 

Trust in the Lord. Though the wicked may boast of their great power and strength, be content in the knowledge that we have the ultimate protector right by our side. The wicked will eventually fall, but even when the wicked are at their strongest, God holds us up and refuses to let us stumble.

Give me, O Lord, a steadfast heart, which no unworthy affection may drag downwards; give me an unconquered heart, which no tribulation can wear out; give me an upright heart, which no unworthy purpose may tempt aside. Bestow on me also, O Lord my God, understanding to know thee, diligence to seek thee, wisdom to find thee, and a faithfulness that may finally embrace thee. Amen. —St. Thomas Aquinas


Es difícil recordar estas cosas cuando los malvados están prosperando. Cuando la adversidad nos está golpeando desde todos lados y cuando parece que los malhechores que nos rodean están tomando atajos en la vida y cosechando recompensas mientras pacientemente hacemos lo bueno viendo resultados mucho menores, fácilmente nos hacemos cargo de luchar por nosotros mismos en vez de enfocarnos en el poder que está en las manos de Dios y las innumerables promesas de Dios para protegernos. En una situación así es entonces tentador unirse a los malhechores; Parece ser la solución más fácil. Pero cuando los malos ganan, Dios no nos ha abandonado. Dios nos rescata y nos salva porque nos refugiamos en Dios. Dios rescata a los justos porque se refugian en Dios, porque piden ayuda, porque lo entregan todo a Dios. Confía en el Señor. Aunque los malvados se jacten de su gran poder y fortaleza, conténtate en saber que tenemos al derechista último protector a nuestro lado. Eventualmente, los malvados fracasarán, pero aun cuando los malos están más fuertes, Dios nos sostiene y se niega a dejarnos tropezar.

Dame, Señor, un corazón fiel, que ningún afecto indigno puede arrastrar hacia abajo; Dame un corazón integro, que ninguna tribulación puede desgastar; Dame un corazón recto, que ningún propósito indigno puede tentarlo. Dámme también, Señor, Dios mío, entendiendo que te conozco, diligencia para buscarte, sabiduría para encontrarte, y fidelidad que finalmente te abrace. Amén.
—St. Tomás de Aquino


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Thursday, March 2
12:15 pm: Lenten Recital | Bryan Anderson, St. Paul’s Organ Scholar, 
presents selections from the repertoire of Bach, Wido and Ireland.

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