Pues así dice el Señor: "Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar. "Porque yo sé los planes que tengo para vosotros"--declara el Señor-- "planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. "Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. (Jeremías 29:10-12)

Este versículo es uno de los favoritos para muchos cristianos hoy en día. Es difícil evitar la tentación de hacer estas palabras acerca de cada uno de nosotros individualmente cuando pueden ofrecer tanta comodidad. El "tú" aquí es plural. Se habla en el contexto de un exilio 70 años para los israelitas durante el cual el pueblo de Dios sufrieron terriblemente, las palabras que Dios tiene un plan en el futuro eran, de hecho, no mucho confort. El plan de la esperanza y el futuro era cierto, pero no estaba en los plazos previstos por los israelitas. Querían, algo esperado mucho más inmediato. Esto no es diferente para nosotros hoy. El tiempo es un elemento significativo de la Cuaresma. Esta temporada se basa en un marco de tiempo específico. Los tiempos de comunión y una comida, la tradición, la crucifixión y la victoria final en la resurrección nos mueven a través de esta temporada. Este también es el tiempo de Dios. No podemos entenderlo. Podemos estar en la forma del  mismo. Podemos ir por delante de él. Eso nos coloca en buena compañía con los israelitas y discípulos.Toma  un momento para reflexionar sobre lo que Dios tiene reservado para nuestra comunidad y ore para que Dios los use en ese plan.

Dios de todo nuestro dolor, el sufrimiento, la esperanza y júbilo, deja que nuestras muchas palabras, pensamientos y acciones apuntan a usted y su plan. Que el Amor nos guíe, nos conceda la gracia, nos recuerdan cuando nos olvidamos. Amén.

Lori Chidgey - Peregrino esperanzado

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