Jesús les respondió, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto. El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna. (Juan 12:23-25)

En estos dos versos conmovedores, Jesús habla de su glorificación, la palabra usada en el Evangelio de Juan para referirse a la muerte y resurrección de Jesús. En una imagen agrícola familiar a su audiencia antigua, Jesús les y nos recuerda que un tallo de trigo debe "morir", colapsar, descomponerse, decaer, para que los granos de trigo a brotar, nacer de nuevo o nuevo. El movimiento de la vida a la muerte a la vida es de importancia central en el sacramento del bautismo y de la vida de nuestro Señor. Porque al igual que Jesús murió, nosotros también debemos morir a nuestros viejo, egocéntrico, mortífero, poco amables, ciegos,  para tener la oportunidad de ser nuevas personas centradas en la fe y el amor.

Pienso en las formas que vivo una vida que es demasiado pequeña, no es digno de mi llamado de Dios. Busco el poder de Dios para nacer de nuevo. Que considere caminar el laberinto como una disciplina espiritual en su camino cuaresmal. En el laberinto que el amor permanente de Dios apuntale y empodere a buscar el regalo de Dios para ser transformados en una nueva vida.

Querido Dios, Por tu gracia, por favior ven dentro de mi vida y ayúdame a crecer mas perfectamenta reflejándote a tí y a tu amor transformador. Amén.

Gail Williford - Amante de Laberintos, Dios y la Gente de Dios.

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