Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo el que cree en El no sera avergonzado. (Romanos 10:9-11)

La salvación es un regalo de Dios. Efesios 2: 8-9 nos dice que "es por la gracia mediante la fe" somos salvos. La salvación no es algo que se puede ganar. Al igual que con muchos regalos, este regalo viene con una gran responsabilidad. El pasaje de Romanos 10 es un recordatorio para mí que la salvación, mientras que es un regalo,  implica creencia interior y confesión externa. Como creyente, no es suficiente hacerlo una sola vez. Si yo simplemente profeso con la boca, pero no creo en mi corazón- mis palabras no significan nada. Tengo que hacer las dos cosas. Es mi responsabilidad hacer las dos cosas. Como decimos cada domingo, "Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sea aceptable ante tus ojos, oh Señor, mi fortaleza y mi redentor."

Amado Dios, gracias por el regalo de la Salvación. Gracias por sacrificar tu HIjo por nosotros.Ayúdanos a llevar una vida fiel en la que hablemos con valentía sus verdades y nuestras acciones reflejan lo que creemos en nuestros corazones. Amén.

Lacey Webster - Pensativo, Cuidadoso, Generoso

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