Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos. (Juan 17:11-13)

Jesús, no podrías haber elegido más imágenes que afirman la vida por nosotros para que te recuerde? Cuerpo roto; derramando sangre; ¿no podrías haber elegido tu risa alegre o incluso tus ojos penetrantes? Así es, ¿qué vamos a hacer pidiéndole a Dios que nos proteja cuando no eligió protegerse? ¿Protección? ¿Alegría? Apenas! A menos, claro, usted hablaba de un tipo completamente diferente de protección, una forma radicalmente sorprendente de alegría? Tal vez usted se refería a una protección de nuestro mayor regalo de usted, no nuestro cuerpo, pero nuestra relación con usted? Y puede ser que usted ha estado hablando acerca de una alegría encontrada no en distraerse del inevitable sufrimiento de la vida, pero al enfrentar totalmente el sufrimiento de nuestros y otros hasta que experimentemos tu misterio que nada nos pueda separar de ti y de tu amor?

Precioso Jesús, muéstranos la manera en que Dios ciertamente ha respondido, incluso hasta este mismo día,  tu muerte y  siempre vivas oraciones de protección y lgozo para nosotros! Amén.

Dr. Bill Gandin - Su compañero luchador

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