Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, (1 Timoteo 6:12-14)

Al comienzo de la Semana Santa, nos encontramos con Jesús ante las puertas de una ciudad. Sabemos que una vez que hemos entrado seremos arrastrados por los acontecimientos que no podemos controlar y que nos llevará hasta el límite de lo que podemos soportar, mientras caminamos con él hasta el Calvario y la tumba. Esta semana nos dice que Dios es capaz de cambiar todo acerca de nosotros - nuestro miedo, nuestro pecado, nuestra culpa, nuestra falta de veracidad. Pero para recibir el cambio en las circunstancias actuales de nuestra vida pide de todos nosotros tal revolución en nuestros corazones que somos aturdidos y asustados ante la idea.

A las puertas de esta ciudad, tratando de vivir por la fe, la esperanza y el amor nos deja mirar bastante impotente. Pero Jesús no nos aleja de estas puertas a un enclave seguro, sino, que nos mantiene cerca de él al encontramos a las puertas, y él nos dice que estos son también las puertas del cielo. Si usted reconoce su participación y se preparan para caminar con Jesús a la ciudad, a la cruz y la tumba, hay una alegría y un misterio al final del camino, porque es el amor divino inagotable que camina con nosotros.

Oh Dios, Las puertas de las puertas de la ciudad están abiertas. Podrías tomar nuestro temblorosas manos mientras caminamos contigo hacia tu cruz y resurrección.

Matt Russell - Padre, Esposo, Sobrio

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