Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

 Las palabras son poderosas. Ellas pueden inspirar, guiar o instruir; también pueden herir, dañar, y herir. Mi agricultor abuelo en este país tenía un dicho: "No digas nada que no quisieras difundir por la radio, y no escribas nada que no quieras impreso en el periódico." Debemos recordar el poder de las palabras y elegir con cuidado. También hay que elegir cuidadosamente las palabras que leemos y oímos.

 Las palabras de Jesús siguen siendo algunas de las verdades más poderosas que tenemos. Cuando las estudiamos, y volvemos a ellas una y otra vez, la verdad resuena a través de ellas.

 Gracias for las poderosas palabras de Cristo Jesús. Ayúdame a continuar en ellas, regresar a ellas y se enseñado por la verdad de ellas, que pueda conocer la libertad encontradas en ellas. Amén.

 Tonya Knauth - Madre, Buscadora, esparcidor de amor

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