Entonces el Señor me dijo: "Levántate; baja aprisa de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les había ordenado; se han hecho un ídolo de fundición."También me habló el Señor, diciendo: "He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cerviz. (Deuteronomio 10:12-13)

 ¿Qué requiere el Señor de mí? Temerle, amarlo, a obedecer sus mandamientos y servirle. Obedecer los mandamientos de Dios es un acto de temor tanto como de amor hacia él, sobre todo, porque Dios manda estas cosas sólo en el amor hacia mí. Al seguir los mandamientos de Dios, en última instancia, todas las cosas saldrán bien para mi bien. Cuanto más me concentro en Dios y la Palabra de Dios, menos estrés y angustia  experimento en mi vida. Centrarse en Dios es para mi propio bienestar.Lo que también se destaca para mí en este pasaje es llamado y mandamiento para servir. Servir a Dios es servir a la humanidad. Dios manda servir a mi comunidad, tanto a nivel local como global. Oigo su llamado y serviré con todo mi corazón.

 Señor, ayúdanos a enfocarnos y seguir tus mandamientos que dan vida. Ayúdanos a mantener el corazón abierto y las oportunidades de bienvenida para servir. Amén.

 Gabby Ifems - Un soñador, una Madre, un aprendíz

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