Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, ten piedad de mí, pecador." Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado. (Lucas 18:13-14)

Hoy es Miércoles, un día que marca el comienzo de nuestro viaje a través de la Pascua a través de la pasión, cruxifición y resurrección de Jesucristo. En los primeros siglos de la iglesia cristiana, Miércoles de Ceniza es el día en que los que habían pecado hacían la confesión pública y eran preparados para ser readmitido en la iglesia. Al igual que el recaudador de impuestos en Lucas y los creyentes la iglesia primitiva, confesar nuestros pecados y reconocer los límites de nuestra mortalidad son formas que preparan nuestras vidas para el abrazo amoroso de Dios.

Salmo 103: 14 nos dice que Dios sabe como fuimos hechos y se acuerda de que somos polvo. Estamos hechos y modelados a la imagen de Dios. Sin embargo, no somos Dios. Por lo tanto, no somos perfectos ni somos sin defectos o pecados. Somos polvo que Dios tiene en la palma de las manos de Dios y da forma de acuerdo a Su voluntad divina. Somos polvo en la que Dios sopla el aliento, el espíritu, el ruah. La Cuaresma nos invita a encontrar formas de estar de pie, de lejos, como el publicano - lejos de las multitudes, del ajetreo de nuestras vidas, de nuestros ídolos y de nuestro pecado, para que podamos humillarnos delante de Dios, que recuerda que somos polvo.

Espíritu Santo, ven a nosotros. Así como ministraste a Jesús en el desierto, oramos para que asistas a las necesidades de nuestras mentes, cuerpos y espíritus durante esta temporada de examen y preparación. Ten misericordia de nosotros - tus hijas e hijos, que son pecadores. Amén.

Eleanor Colvin - Aprendices, narrador, amigo

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