“A ti, Señor, elevo mi clamor desde las profundidades del abismo”. Salmos 130:1

Todos nos podemos identificarnos con el sentimiento expresado por el salmista. Quizás cuando hemos tocado fondo y el mundo ya no tiene la solución al problema o el alivio al dolor y la preocupación es cuando volvemos nuestros corazones al cielo. Si bien el verso refleja un grito desde lo más profundo, está lleno de esperanza y de fe que Dios nos oirá. La verdad es que Dios nunca ha estado apartado de nosotros, incluso en las mayores profundidades de nuestras vidas, y nuestro clamor nos da la oportunidad de  ver y experimentar la abundante gracia, la paz y el amor que Dios nos ofrece cada día.

O, Dios, gracias por escucharnos y ofrecernos tu presencia cada día. Amén.

Spencer Chambers

Comment