Vengan, cantemos con júbilo al Señor;  aclamemos a la roca de nuestra salvación.  Salmos 95:1

 

El cantar es algo que no me sale naturalmente. Disfruto de la música, especialmente actuaciones en vivo, e incluso el escuchar la radio me levanta el ánimo al instante. Mi propia voz es más difícil de evocar. Pero cuando el sonido resuena en mi pecho y en la garganta, y luego se une a otras voces, mi ser parece vibrar. El canto nos conecta, entre sí y con Dios. Este es aliento a hacerlo, y hacerlo con alegría, es un recordatorio significativo.

 

 

Señor, gracias por los cantos y por el gozo que nos trae. Amén.

Tonya Knauth

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