“En efecto, no fue mediante la ley como Abraham y su descendencia recibieron la promesa de que él sería heredero del mundo, sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia”. Romanos 4:13             

           

            En un momento de su vida, Dios le pidió a Abraham ofrecer a su hijo, Isaac, como una ofrenda sacrificial. La disposición de Abraham a obedecer la orden de Dios llevó a Dios a proveer un sustituto. Ahora sabemos que la fidelidad de Abraham le permitió convertirse en el padre de tres de las grandes religiones del mundo.

Mucho tiempo después de Abraham, Dios aceptó el sacrificio de su único hijo, Jesús, para redimir a un mundo que él tanto amaba. La presencia y las promesas de Dios, que se inició con Abraham y renace en cada generación, ahora pueden continuar a través de cada uno de nosotros.

 

Oh, Dios, nuestro antepasado Abraham y Jesús, su único hijo, estabieron dispuestos a poner su fe y su vida en tu cuidado. Ayúdanos a vivir vidas fieles que pueden cambiar nuestro mundo.

 

 

Larry Walters

 

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