“¡Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el Señor!¡canten todos ustedes, los rectos de corazón!”. Salmos 32:11

Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el Señor...

Nuestra amiga, Velma Williams (una trabajadora cuidando niños en St. Paul’s por mucho tiempo) estaba siempre alegre, siempre agradecida, agradecida y feliz de compartir las pequeñas y grandes victorias de la vida y todo lo que la vida tiene para ofrecer.

 

Velma siempre quería lo mejor para su familia y amigos, y al estar con ella no se  podía dejar de sentir la alegría que existía  en su corazón. ¿Vivimos nosotros con alegría máxima? ¿Pedimos a Dios que nos llene con la alegría que Velma conocía, a pesar del sufrimiento y tristeza a su alrededor?

 

Dios nos pide que “Seamos agradecidos”.

 

O Dios, danos corazones agradecidos. Amén

Cynthia Anderson

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